A algunos parece que aun les sorprende que el PSOE siga negándose a facilitar un gobierno de Mariano Rajoy… unos se sorprenden para mal y otros se sorprenden para bien… aunque estos últimos son cada vez menos.

“En un caso extremo en el que el PP defendiese la pena de muerte frente a Podemos que la prohibiría, el PSOE diría algo así como dejar medio muerto al condenado.”

El votante del PSOE es un votante confundido en estos momentos. Por un lado sabía que no había alternativa a Rajoy votando al PSOE, por otro lado se disgustarían (insisto, cada vez los menos) si el PSOE facilitase una investidura del PP… pero creen que sería el menor de los males. Es un votante resignado que prácticamente votó al PSOE para que Podemos no hiciese el sorpasso pero sin ningún otro fin además de ese.
El votante del PSOE se ha quedado sin suelo programático sobre el qué pisar. ¿Derogación de la reforma laboral? Ya no lo saben tras el pacto con C´s. ¿Supresión de las diputaciones? La mitad del partido se opuso en su momento. ¿Fin de las puertas giratorias? Dejaría en mal lugar a pesos pesados del PSOE y eso les dañaría, al mismo tiempo les parece razonable. ¿Política económica? No tienen ni idea de cuales son las propuestas del PSOE, ya que el partido se ha limitado a intentar preservar un espacio político entre medias del liberalismo del PP y la socialdemocracia que Podemos les ha arrebatado, por muy absurda que sea ese espacio, es decir, si le preguntamos por las lineas del programa a los dirigentes del PSOE, su respuesta estaría precedida por dos preguntas: ¿Qué propone el PP?… ¿Qué propone Podemos?… Pues lo que sea que esté en medio de esas dos respuestas. Una completa majadería.
En un caso extremo en el que el PP defendiese la pena de muerte frente a Podemos que la prohibiría, el PSOE diría algo así como dejar medio muerto al condenado.

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En este espacio absurdo en el que la propia cúpula del PSOE se ha encerrado no hay casi vuelta atrás, y el único camino que les queda es intentar contentar a quienes les pagan y a quienes les deben lealtad, que no son precisamente los ciudadanos que les han votado pero sin que se note demasiado y lanzando mensajes contradictorios esperando que los votantes que les vayan quedando, los más fieles y tozudos compren el argumentario oficial del partido. Y en esas estamos.

“No nos abstendremos ante la investidura de Rajoy”, “No pactaremos un gobierno con Podemos” y “No queremos terceras elecciones”…. Entonces ¿Qué quieren? Se preguntarán sus votantes.

“Suena en los mentideros que existe otra vía posible. El transfuguismo de algunos diputados concretos del PSOE.”

La estrategia es negarse en rotundo a abstenerse, como la propia historia de su partido espera de ellos… en esta estrategia también juega el PP, que tiene que hacer su papel de pretendiente infatigable para preservar el salvavidas del bipartidismo que supone el PSOE, y en última instancia ofrecerle algo que pueda entenderse a la vista de la opinión pública como una “concesión”, de manera que bajo la excusa de “El PSOE ha conseguido ‘tal cosa’ gracias a negarse en rotundo durante días o semanas, y ahora, por el bien de España desbloquearemos la investidura del PP”.  Esto podría darse con una abstención en bloque para no señalar a diputados concretos o vía regional con la abstención de los diputados de algún barón regional. En cualquier caso esta opción también sería nefasta para el PSOE ya que lo desarmaría completamente como partido de oposición en tanto en cuanto tendrá el poder de hacer caer al gobierno del PP cuando a ellos les plazca… o no hacerlo. ¿Qué pasaría cuando el PP cometa alguna tropelía de las suyas? Algo que ocurrirá seguro, ¿el PSOE les seguirá manteniendo en el gobierno? ¿Cómo van a pedir la dimisión de algún ministro cuando toque con credibilidad cuando al mismo tiempo son ellos los que tendrían el poder de echarlo del gobierno y no lo hacen?

Suena en los mentideros que existe otra vía posible. El transfuguismo de algunos diputados concretos del PSOE. Esto de alguna manera sería devastador a nivel de organización interna, pero el partido podría mantener lo poco que le queda de su coherencia ideológica de manera que podría presentarse a unas próximas elecciones con credibilidad sobre su programa y realizar un teatrillo de purga interna. Vamos, un Tamallazo de toda la vida.